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LA ÚLTIMA NOCHE DE MANUEL ARANDA [5.796 KB]
(relato literario por Juan Carlos Torres Jiménez)
En esa vigilia nocturna el tiempo parecía haberse detenido completamente, como si las horas no pasasen, y todos los relojes se hubieran parado. Nadie transitaba entonces por el solitario y polvoriento camino, tantas veces recorrido en uno y otro sentido. Desde la lejanía, de tarde en tarde, podía escucharse nítidamente el lastimero aullido de dos perros mastines que hacían vigilancia cerca de algún cortijo, pero, en general, reinaba un envolvente e inquietante silencio, de un modo casi absoluto, adueñándose de todo aquel lugar...
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