Homenaje en
Sr. Obispo, séquito que le acompaña, párroco de
nuestro pueblo, queridos miembros de
Por ello,
poco novedoso voy a aportar en mi intervención. Manuel ha sido reconocido ya
mundialmente por
A éstas y
otras muchas cuestiones da respuesta el proceso incoado y concluso a Monseñor Basulto y compañeros, elaborado por
En ese
proceso sumarial, obran aportaciones de testigos presenciales
de su muerte, testimonios de personas que lo conocieron, sus escritos, informes
de peritos en la fe y otros muchos documentos que prueban fehacientemente la
justicia de ser elevado a los altares.
Haciendo
un repaso breve de su vida, extraemos de ese proceso que Manuel nació en este
nuestro entrañable anejo de Monte Lope Álvarez; que se crió en el seno de una
familia cristiana y humilde; que sus padres inculcaron a sus descendientes unos
valores morales acorde a la doctrina de Jesucristo y una necesidad ineludible y
perentoria de trabajar en las faenas agrícolas y en la llevanza de un pequeño
negocio de cereales que eran los pilares básicos del sustento familiar,
cumpliendo así con el GANARÄS EL PAN CON
EL SUDOR DE TU FRENTE. Estas faenas de sol a sol dejaban poco tiempo disponible
para la enseñanza de otros aprendizajes, que privaban a los niños de la época
del derecho fundamental a la educación, aunque acudan esporádicamente a una
escuela informal a falta de la oficial. No es pues un marco ideal para un adecuado crecimiento y desarrollo de Lola,
Cándida, Clotilde, Paco, José, Manuel y tantos otros jóvenes. Los avatares
políticos que sobrevienen en los años treinta no contribuyen a llenar
precisamente esas carencias.
Condiciones
durísimas como las apuntadas suelen formar personalidades recias como la de
Manuel, que a temprana juventud y habiendo bebido solamente en las fuentes del
Derecho Natural y en la desgarradora realidad que está viendo, emite juicios
racionales en las controversias suscitadas, que desmoronan con rotundidad las
propuestas de los demás.
Y como
relata Antonio Aranda en sus escritos, el Señor miró a Manuel y le dijo como al
apóstol, SÍGUEME.
Con esta
encomienda divina, se pone Manuel ante sus padres para manifestarles su deseo
de ingresar en el Seminario, no encontrando ciertamente una favorable acogida
porque con argumentos como la escasez de recursos económicos y el radical
laicismo de
Ingresa en el Seminario menor de Baeza
para después, recalar en el de Jaén y cursar estudios superiores. Aprovecha con
suficiencia las enseñanzas de sus maestros, los cuales le permiten adelantar
algún curso en los meses de verano y en el Seminario empieza a destacar como
clarividente alumno, al que todos escuchan cuando emite juicios de cualquier
índole, extrañándose profesores y compañeros de su capacidad para asimilar la
ciencia.
Cuando
Manuel viene de vacaciones a nuestro pueblo, alterna sus trabajos agrícolas con
la impartición de catequesis; rezos de rosarios;
consigue convencer a algunas parejas de hecho de la necesidad de casarse; a
otras, de bautizar a sus hijos como mandan los sacramentos de
Y por ésta
su ejemplar y valerosa vida, es Manuel incomprendido y martirizado como tantos
otros santos que le precedieron.
En un
ambiente de tremendas tensiones, comienza nuestra desgraciadísima Guerra civil
y veinte días después Manuel muere en este lugar, imponiéndose la razón de la
sinrazón. Fiel a sus creencias inquebrantables no busca la muerte, pero tampoco
la rehuye: SI LOS PASTORES SE VAN, QUÉ VA A SER DE
LAS OVEJAS.
Pienso que
es el momento de reflexionar en pos de una conclusión. Para mi entender, lo más
destacable de Manuel es
Yo quiero
agradecerle al Obispo su presencia aquí. Al poco de llegar a
Y le pido Sr.
Obispo con vehemencia respetuosa la urgencia de ese hecho que es justo per se, y porque los sobrinos y amigos de Manuel mayoría en
esta Asociación, son octogenarios algunos, setentones otros y en los aledaños
de los sesenta la mayoría y queremos estar y verlo.
Por
último, quiero dejar constancia histórica de nuestras nobles intenciones. Jamás
las convocatorias familiares primero, ni la formal Asociación Manuel Aranda
después, enarbolaron banderas políticas para la consecución de la beatificación
y posterior canonización de Manuel Aranda. Nuestras aspiraciones se cifraban y
concretan en el reconocimiento de esa tan reiterada COHERENCIA que presidió su
vida.
Por lo que
respecta a la familia Aranda Espejo, guardó siempre un doloroso y respetuoso
silencio, evitando comentarios que pudieran reabrir heridas y rencores. Yo he
rebuscado en mis anales memorísticos familiares, para ver de encontrar algún
parecido a lo que reivindican hoy algunos en forma de memoria histórica. Me he
quedado casi en el empeño si no fuera por haberme venido al recuerdo la
contestación de aquella manera que diera nuestro ilustre Botines a sus
sobrinas, que le demandaban los regalos
que les traía de Madrid. Fue una contestación graciosa, que hemos comentado los
familiares en reiteradas ocasiones de manera jocosa. Algún entronque pudiera tener con la venta de humo, de
méritos y proyectos sin contenido que sus patrocinadores puedan haber comprado en los Almacenes Nada.
Muchas gracias por vuestra atención y que
Manuel vele por nosotros pecadores.
Francisco
Bueno Aranda